Cuando Noam Chomsky propuso sus cinco filtros de las noticias, el internet aun no era el monstruo asimilador que es hoy.
Ilustración 1: El internet fuente
¿Qué tan bien han aguantado estos filtros el paso del tiempo hasta este 2010 año de nuestro señor de Zacatlán? Saquemos el salero y veamos*.
*Advertencia: Este es un blog de opinión, escrito por un analfabeta funcional.
- El primer filtro radica en la “magnitud, propiedad y orientación de los beneficios de los medios de comunicación”; es decir, la configuración empresarial del mercado de los medios.
La información ES la moneda de hoy, ya no se trata solo de acumularla; los monopolios de la comunicación murieron o están comprándose tiempo. No es que hayan dejado de existir, mas bien no les quedo de otra que entrar al juego del intercambio de la información (ya que ahora cualquier usuario puede volverse constructor de realidad); nivelando un poco más el campo de juego entre el comunicador y el usuario.
- El segundo filtro se basa en el “beneplácito de la publicidad”. Desde el siglo XIX, la publicidad es el determinante por antonomasia de la rentabilidad económica de los periódicos. Chomsky y Herman manifiestan: “Las elecciones de los anunciantes son las que influyen en la prosperidad y la supervivencia de los medios”.
Desde que el usuario puede “editar” el flujo de información que recibe, la publicidad ha tenido que pensar de forma más sutil. Aun existe, solo que ahora es más sutil, atendiendo las necesidades del sujeto (gracias en gran parte a el flujo de la información).
- El tercer filtro se basa en el suministro de noticias a los medios de comunicación. Básicamente, el modelo de propaganda funciona mediante la información generada por el gobierno, las administraciones públicas, las instituciones burocráticas y las corporaciones. La información que reciben los periodistas está cuidadosamente preparada por las burocracias o las empresas, con el fin de “facilitarles” el trabajo.
“Versión oficial” ya no tiene las connotaciones que solía tener. Si quieres quedar como un medio de poco análisis, lo mejor que puedes hacer es jugar a que existe una verdad inalterable. En una época donde es posible encontrar todas las versiones y enfrentarlas, se podría considerar hasta de mala educación dar a conocer solo un punto de vista.
- El cuarto filtro bascula sobre las críticas a los contenidos de los medios de comunicación; un número heterogéneo de respuestas negativas que son orquestadas por las elites gubernamentales y económicas para acallar cualquier información o emisión que suponga un atentado contra sus intereses.
Aún se puede acallar, de eso no queda duda. Lo malo es que solo pueden callar a las fuentes, las repetidoras se reproducen demasiado rápido como para poder callarlas a todas.
- El quinto filtro originalmente se basa en el anticomunismo como mecanismo de control ideológico. Una versión actualizada es la operativa típicamente propagandística, y centrada en la “regla de la simplificación y del enemigo único” de la que habló Domenach hace ya medio siglo: ellos contra nosotros.
Aquí se repite lo que ha sucedido con los puntos anteriores:
¿Qué ideología es la buena?
Existen tantas agendas, tantas opiniones, todas luchando y cooperando por tantos objetivos diferentes que la ideología parece pasada de moda. Solo nos queda la validez, y el esperar que siga siendo la misma durante toda la semana.
