martes, 13 de abril de 2010

La guerra por la guerra

Si eres un excéntrico millonario que se ha pasado los últimos meses viajando en globo aerostático alrededor del mundo, vaya que te tengo una sorpresa:
Julio Scherer García entrevistó a Ismael El Mayo Zambada.
“¿Y eso qué? No sería la primera vez que una periodista entrevista a un criminal. Eso no es noticia. deja de molestarme” dirías tú, persona que probablemente es un detrito de mi imaginación. Y yo te respondería, “espera, lo importante aquí fueron los términos en los que se dio la entrevista.”

¿Qué términos?

1. “El narco,” como ahora se le conoce al colectivo de criminales que se dedican al tráfico de drogas, contacto a Scherer. Esto no fue el producto de alguna extensa y peligrosa investigación periodística.
2. El Mayo Zambada es un prófugo de la ley.
3. Como aún sigo suponiendo que le diste la vuelta al mundo en 80 días, te tengo otra noticia: el estado está en guerra con el narco.

Guerra, esa palabra es vital para poder comprender todo el embrollo.

Verán, la cosa con la guerra es que no solo se trata de balazos, invasiones, señores con sombreros chistosos y operaciones con nombres como “Corn Flakes.” También es una batalla que se libra en las mentes de los no – combatientes. Déjenme ilustrar un poco más mi punto:

durante la guerra fría, el congreso estadounidense fundo una estación de radio llamada Radio Free Europe; una central de análisis de noticias que tenía el propósito de dar información a los países satélite del bloque comunista “donde el libre flujo de la información estaba prohibido por las autoridades gubernamentales.” Con el escondido propósito de funcionar como una máquina de propaganda anticomunista.

¿Qué tiene que ver Radio Free Europe con Scherer, los medios mexicanos, las autoridades y el narco?

Que las autoridades con ayuda de los medios perdieron la guerra en el momento que la llamaron guerra.

La guerra vista desde un punto de vista totalmente periodístico (sin presiones o influencias externas), se trata de ver combatientes y no ponerse del lado de ninguno. El periodismo no está (o al menos aspira a no estar) al servicio de la propaganda, está al servicio de los civiles, y los civiles quieren saber sobre los diferentes bandos de la guerra.

Scherer no entrevistó a un criminal prófugo de la justicia, Scherer entrevistó al comandante de las fuerzas armadas de la República del Narco.

La entrevista de Scherer retrata muy bien la infinita cantidad de ramificaciones nacidas a causa de este conflicto ¿Es correcto darle un espacio al narco? ¿Si le damos el espacio, bajo que términos? ¿Qué ellos lleven la batuta?

Si la entrevista de Scherer servirá para algo, que sea para cuestionarnos la posición que le hemos dado al narco en la construcción cultural del país ¿criminales o combatientes?

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